Cuando nos vemos a los ojos
antes de acariciarnos el alma desnuda
los cuerpos espirales evocan su atracción
Cuando nos vemos a los ojos
y el silencio nos aproxima al beso para escapar
el silencio nos cierra los párpados y teje un lazo transparente
Cuando nos vemos con los labios
y te recorro por dentro en húmedo tacto
tú me abrazas con la boca
nuestras lenguas escriben lo que el pensamiento no puede
Hay una danza de marea bajo el atardecer circular
hay un paisaje delimitado por la curva de la piel
nuestras cabezas se mueven como lentas lunas
nos besamos sumergidos en un río inconsciente
donde el deseo tiene sus propios ojos y mira a su manera
Y qué se abre ante él
de qué color es el placer cuando bordeamos el éxtasis
qué ritmo toma el aliento cuando la placidez lo sobrecoge
cómo no gritar esta música del cuerpo cuando nos amamos
esta alabanza de pasión
este canto que brota desde las entrañas
abre sus pétalos magníficos para reflejar la noche
y estamos ahí, tu y yo, conectados a frecuencias magnéticas
siendo tan eléctricos como olas que se arrojan a su muerte
lanzadas al abismo
donde caemos y subimos y bajamos al ritmo de todas las gotas
porque nosotros somos el agua
volamos embriagados sobre la costa de nuestro universo interior
nosotros somos el agua
damos vueltas en este líquido ausente que nos rodea
nosotros somos el agua
nuestra propia agua que al existir es infinita
Y cuando desaparezca la materia el agua se acabará
pero continuará la corriente en forma de eco
así el amor que nos rodea y nos va palpitando
dándole de beber a nuestras vidas
este tacto de rocío
este húmedo sueño.

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