jueves, 19 de mayo de 2011

La sal es una



Tú me diste la mano cuando pensaba en mares invisibles que me ahogaban, ahora la marea tranquila nada contigo y se convierte en arena. Te veo descansar tendida en el agua, volteada a las estrellas, tan cerca de mi cuerpo, siempre tan cerca de mi cuerpo; la sal es una en nosotros extasiados torbellinos bajo la corriente marina, fórmulas orgánicas de luz tocan los ojos de los peces y bailan en su delirio oscuro adentro de nosotros, este vaivén somos nosotros. Tú me besaste con la música antes de que aparecieran las costas de mi sueño, en el horizonte me llevaban los recuerdos y tu cuerpo era la ola que me detenía. Esas costas tranquilas, esta agua cálida que brota de mí como río que se disuelve, pájaro de arena que se disuelve, mar que se disuelve, gota que se disuelve, costa que se disuelve en brisa, luego danza, luego nada, nada, nada, nada, nada, nada en el eco que persiste en nosotros, siempre tan cálido en nosotros, bailando en el agua hasta desaparecer

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