lunes, 14 de marzo de 2011

Algo contigo

No puede haber mayor delicia y regocijo que el de nuestras noches, mañanas y tardes, nuestros días soleados, nublados, lluviosos, en el que hemos llamado nuestro kinky club. Ayer dusfruté llenandote de caricias y mimos, pues te encontrabas en medio de un resfriado atónito. La cercanía de nuestros labios, cuerpos, miradas fijas en la transparecia de nuestro frenesí espontáneo y amoroso me hizo recordar un delirio apasionado: "no recuerdo si lo soñé o fué un pensamiento", te dije.
Y lo fué. Fué aquel un desplazamiento en el inconciente, un desprendimiento de la realidad durante los días de introspectiva recuperación; voló la imaginación como cuando vuela mi alma al sentirte pleno, en una pasión intrínseca, devoradora, donde se liberan nuestras energías, uno al otro, los dos, juntos, nos poseemos. Lo que había ya manifestado fué:
"Inerte reposa mi cuerpo, ausente de ritmos habituales, pero mi mente y espíritu me trasladan a un atardecer a la orilla del mar abrazando tu piel canela que brilla por los tenues rayos de sol. Percibo tu aroma y el de la madera vieja del piso en el que bailamos hasta que el brillo de tus ojos sucede al de tu piel"
Esta será la primer canción que toque la rockola del bar donde nos encontremos danzando, olvidandonos del mundo y sin embargo, existiendo.

KM

 

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